Veladas literarias de Lima: 1876-1877

H6 VELADAS LITERARIAS c1on de la muge1· voy á presentaros; pero si acaso, y por una estraña aberracion, consentís en que quede en vuestras filas, vuest1·a será la culpa, no la mia. o e I Sin embargo del evidente progreso de este siglo de las luces, como lo podrá muy bien atestiguar y durante muchos años, y particularm9nte en ciertos días, la Empresa del Gas en esta Capital, aun no se ha fijado de nna manera clara y terminante entre nosotros, la necesidad de la i nstrnccion de la rnnger. Cierto es q ne en todos los círculos donde prevalece la in- teligencia, que no son siempre los mas altos para decir ver- dad, se procura q ne la instrnccion estienda su vnelo en dilatado campo, tanto para el hombre como para la muger. Pero tambien por d esg1·acia no es menos c1erto, que hay muchos, y así mismo hay muchas, que prefieren la calesa verde á un wagon de ferrocarril y que santamente opinan, que toda la ciencia de la muger debe estar en la ~ocina, y sus armas en la aguja y las tijeras. Preguntadles á algunos individuos si reconoc8n la necesi- dad ele la instruccion de la muger, preguntadles para que escucheis estas ó las otras espresiones. ¡Barbaridad! Bachilleras, pedantes, no señor, Dios me libre de esas gentes, que se ocupan todo el dia en leer y dis- putar. Las literatas no sirven para nada, son unos papagayos insoportables, no saben lo que pasa en su casa, no conocen la lavandera, ni le ven la cara el cocinero; son en fin una tem- pestad, un t 2rremoto, un abismo, J esus, son una ruina. Y por este modo de pensar, y por esta fatal creencia, que tienen señores, triste es decirlo, los ribetes de una ley que tal vez se cnmple con mas fidelidad que la del estado, vemos toct.avia que, con muchas excepciones por supuesto, s1gue re-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx