Veladas literarias de Lima: 1876-1877
-X- conmovedora escena de su entrevista. Apenas llegada á esta ciudad la señora Gorriti, y sabedora de que la señora Manso hallábase postrada fm el lecho del que ya no habia de levan- tarse, trasladóse á la casa. de la que espiraba, y con profunda emoci<J"n se inclinó diciéndole: «permítame '11 pedirle su amistad, besar la mano de mi maestra y mi colega, pues que, aún de muy lejos he seguido sus huellas, y estudiado en sus libros». Así, al borde de una tumba entre-abierta, se saludaron y despidieron para siempre estas dos famosas literatas america- nas, que partiendo de tan distintos puntos, vinieron á encon- trarse, por un momento, en la hora de SElpararse por una eter- nidad. Cual otro Zorrilla sobre la tumba de Larra, la romancista argentina, que desde las risueñas márgenes del Rimac eleva- ba sus himnos de gloria inmortalizando á los héroes de la independencia; y la armoniosa cantora de Tiyuca, que desde allí al Missisippi ha sembrado en las Leyendas del Plata la historia poética de nuestro suelo, se reconocieron al remon- tarse, esta última, á aquella region sin riberas de que no se vuelve.... . . . . . . . • . . . . . ......................•.......•• Aunque la señora Gorriti no nació á la vida literaria en el momento que ese otro astro del cielo de la literatura argentina desaparece, bien ha podido despedirle como el bardo del Mansanares: Duerme en paz en la tumba solitaria, Donde no llega á tu cegado oido Mas que la triste y funeral plegaria, Que otro poeta cantará por tí.
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