Veladas literarias de Lima: 1876-1877
e 98 VELADAS LITERARIAS En las manos de don Manuel Adolfo Garcia, el de la má- gica paleta. Pero, quiá, mas allá vemos otros, en marcos de madera riquísima, marcos llenos de molduras y que huel~n á tiem- pos a- ejos así como aquellos de Calderon y Lope. Qué representan? Uno de ellos á un Correjidor del Cuzco y el otro al mismísimo diablo en persona. Los cuadros estos parecen sacados de alguna vieja petaca, donde por ser obra :naestra ha debido conservarlos alguna abolenga acaudalaua. Cuánto le costaría á la tal? Son de mucho mérito y dignos de la mas rica galería. Con qué naturalidad se halla el señor Correjidor. ¡Qué facha la que tiene! ¿Quién pintaría tan admirable- mente? Alguien nos dice que un afamado pintor de la época del Renacimiento: un tal don Ricardo Palma. Pero, étenos al frente de varios mas en que bellas cabezas de mujeres se destacan sobre fondo en que el claro oscuro está maravillosamente combinado. En estos cuaclroR hallamos mas sentimiento. No podemos decir que á estas mujeres retratadas les falta 8olo hablar, porque están hablando al corazon con su belleza. J1Jstos cuadros revelan ser de un pincel acostumbrado á los grandes gol pes, á las tintas fuertes, á las pinceladas soberbias. Son cuadros de muchísimo efecto. La idea aquí se trasparenta y el sentimiento estético se descubre al primer golpe de vista. Soberbia ejecucion, esbeltez admirable distingue á esas mujeres trasladadas al lienzo. El pintor es Llona á quien con razon decía uno de nues- tros amigos:
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