Veladas literarias de Lima: 1876-1877

RICARDO PALMA 79 IV Habitaia el matrimonio dos cuartos con balconcillo dis- tante seis varas del suelo. Sonadas las doce apareció por la esquina el Corr gidor embozado en la capa y con el aire cauteloso de quien anda de aventura. Detúvose bajo el balconcillo y con la destreza del hombre acostumbrado á escalamientos, lanzó sobre la barandilla una escala de cuerdas, y despnes de asegurarse de que los garfios habían p1·endido, empezó la ascension. Había ya el galan alcanzado con las manos á la barandilla, cuando en el momento que se preparaba á saltar sobre ella, asomó un bulto y en menos de un Dios te guarde, le plantó dos soberbios martillazos en las manos. El Corregidor cayó desplomado desde quince piés de al- tura y con desdicha tanta, qu e su cabeza chocó contra una gran piedra de la calle y quedó descalabrado. Media hora despues la ronda recojia el cadáver. El car- pintero se presentó á la justicia, que aunque andn vo con piés de plomo y dando tiempo al tiempo, por ser el muerto empingorrotada persona, terminó por dejarlo en libertad. Ahora digan ustedes si hay ó nó peligro en querer tragarse un hueso cuando es estrecho el pescuezo, ó lo que es lo mismo si no se le tornaron aci bar y prosa vil al señor Licenciado don Benito Snarez de Carbajal, Corregidor del Cuzco, por su magestad Don Felipe II, los versos de Garcilazo: ........ Dulce y sabrosa mas que la fruta d8l cercado ago110.

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