Veladas literarias de Lima: 1876-1877
RICARDO PALMA 77 inferidos al cadáver del desventurado Virey, hasta el punto de mandar poner la cabeza en la picota, arrancarle pelos de la barba¡ hacer de ellos un plumerillo para su gorra. Y por fin, siendo uno de los consejeros mas íntimos de Gonzalo Pizarro, cuando vió que la causa de este iba ~ capa caida, pasóse al campo realista disculpándose con que lo hacia porque Gonzalo le negó la mano de su sobrina Doña Francisca. Y á propósito de esta hija de Francisco Pizarro, parece que la tal fué en el Perú manzana muy codiciada, y moza de mu- cho gancho, pues por mi cuenta pasctn de cuatro los novios que tuvo, sujetos todos de lo mas principal que hubimos entre los conquistadores y que por ella se dieron de cinta- razos dos de los pretendientes, aunque en puridad de verdad la sangre no llegó al rio. Cierto es tambien que ella dejó á todos con un palmo de narices, porque á lo mejor del berrin- che se largó á España en 1551 y se casó con su abuelo, que por tal podía pasar descansadamente su tio Hernando. Ya ven ustedes por estos ligeros apuntes, qne el Licenciado Benito Suarez de Carvajal con toda su gallardía y entrada de pueblo, no pasaba de ser un grandísimo pícaro digno de balan1~earse en la horca ó de presidio por lo mE>nos. III El Presidente La-Gasea premió la felonía del Licenciado confiriéndole el importante cargo de C01·regidor del Cuzco. Tanto valia hacer al lobo despensero; porque con humos de autoridad y con la vara de justicia en la, mano, echóse á retozar y hacer conquistas con tan cumplido éxito, que for- taleza que no se rendía al Licenciado por ser buen mozo, ponía bandera de parlamento al Corregidor por ser justicia. L0s honrados vecinos del Cuzco vivían escandalizados con las diarias aventuras amorosas de su señoría. No había mu-
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