Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

70 TRADICIÓNES CUZQUE~AS. que templase el deseo de ver Huanca donde podria visitar al · que le otorgó la existencia, y el precioso t.esoro d~ la salud. .' De regreso á su pais, se convenció que era un imposible llegar á ver Huanca y se decia: "La primera vez, creí modesta escusa, y en la segunda, he aceptado como realidad un sueño. ¡Vano intento! 1 Al pasar por la ciudad del Cuzco donde ya babia estado nuestro tenaz p.eregrino, supo que á tres leguas de distancia entre el trayecto de la Ciudad y la hermosa provincia de Calca, había un lugarcito que se llamaba Huancalle, Bautista sintió avivarse su fé y vió crecer la ansiedad de encontrar al hues- ped que le devolvió la salud. ' 'Para mí que tanto he andado ¿qué son tres leguas' se dijo · y p:iarchó ,bácia Huancalle. Una vez llegado á este punto le , sucedió como hasta entónces: nadie le daba razón del caballe- ,ro por' quien pregunt~ba, y en cuya busca habia viajado infa. tigablfü Mas alguien contestó á sus ~vidas preguntas señalándo- le frente del pueblo de San Salvador, un reciBto llamado Huan- ca. Bautista emprende m¡evament.e su viaje, y andadas las . cuatro leguas de distancia pregunta por su misterioso persona- j.e, sin encontrar dato ninguno, y sólo ".e un cerro fronterizo que le señalan diciendo ahí esta Jiuanca. Prosigue su marcha nues- tro peregrino dejando en los habitantes del pueblo un senti- mümto de tierna compasi6n por el extravío de su mente, pues · lo creyeron 1000. A la media hora estuvo . de vuelta, y la exaltación de su alegria c01;ifirma el Juicio que habían formado de él. Esclamaba frenético y con el grande entusiasmo del hombre de fé: ¡Al fin, encontré á mi médico!! Sabeis quién es' El Salvador mis- mo! sí!! _El en persona!! He reconocido su semblante b'ermoso y he sentido posarse en mí esa·. mirada divina que dá la paz al alma!! Los que no me crean, vengan con migo, vengan!! No obstante la opinión que habian concedido á este extra- ordinario loco, no faltaron curiosos que acompañasen al supues- to orate, subiendo el cerro de Huanca.. _ . Al poco rato regresaba Bautista trayendo á sus acompañan- . tes maravillados de lo que acababan de ver. Confirmaron la ase-- t ,ve.ración del forastero, y el pueblo tddo iba en grupos por el ca- . mmo de Huanca, y veia en el lienzo de una roca ,pintada de una manera·indeleble la imagen sagrada de Jesús el .Nazareno atado ,á la columna, y flagelado por los sayones de Pilaúo. ·El alborozo, entusiasrg.o y . ~'ervorosa d~voeión que tal su- ceso despertára en la comarca y lugares vecinos, mas fácil es 1 , de concebir que describirlos y para el hombre creyente ba~ta ' ' I

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