Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
• 60 TRADICIONES CUZQUE:Ñ'AS. :======== Holgado quedóse..petrificado repasando su c'onciencia pa- ra recordar alguna buena acción ejercitada con la desventura- da raza indígena. Tan cierto es que en este mundo satisface el corazón~solo el bien que se practica, pero olgado halló s.o- lo recuerdos amargos y temía una trafoión. Su suerte, empero, estaba echada, y entre balancearse de rama de horca ó morir torturado por los indios, el primer caso lo tenia mas seguro y así, esperó y calló. No hay como el esperar con paciencia. Las cuentas del rosario de Holgado (prenda que no falta... ba á ningún español, y que en nuestros dias ha sido reempla- zado por el revolver) habian pasado cinco veces por entre sus Manos cuando ele improviso se dejaron oir los tres golpeci- tos consabidos, y en seguida se abrió un hoyo por el cual se precipitó Holgado aun teniend0 entre labios el último orwpro novis de su quinto rosario. Tras de los muros estaba la misma india que en la noche le anunciára su libertad y conduciéndolo cerca de una cabaña de pastores, habló de esta manera: tii fé te salva, pobre pe- caclor. A rula, no temas nada ele los indios, dá gracias á Dios y lavu tus r;nanchas que pocas no son. Holgado quiso besar la mano de su salvadora, mas perdió- se entre los pliegues de una densa niebla que en aquellos mo- mentos rodeaba la naturaleza al asomar la aurora, asi que solo repetia extasiado. 1 Dios mió! y he caido DE CIMA DE HORCA. l\iientras Holgado encontraba coyuntura para escapatoria, - Juan I~nrique, verdugo real del Cuzco, ejecutó á Francisco de · Carbnjal Gonzalo Pizarro y de.i.nas capitanes. Juan Enriquez el bravo, que ejecutaba con sangre amos- - · . tazada, él que arrancó la lengua á Gonzalo de los Nidos del :Maldiciente por órden del Presidente La,Gasca, buen servicio haQria hecho tambü~n arrancándosela á los calumniantes para echarla en salmuera de corrección. ' III. Refieren las crónicas, que aquella visión fué la ,Virgen Ma.. ria, .Pero también aseguran que Holgado adelantándose al pe· cado de nuestro siglo, fné ingrato á los beneficios · y desleal á . sus prorrn.~sas; que nuevos ga,k:perios le llevaron otra vez á la .cima de la borea donde ni nrió, como mueren todos, es decir entrot~-i.Duo el ánima á lrt eternidad. ~ .. ~z,.~
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