Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

... LOS ARTISTAS. pa, y sueña como la virgen que acaricia la corona de azahares que ha de acercarla junto al sol de Sl,IS días, y se enseñorea ,cuando penetra al mundo del idealismo dominand0 la materialid~d, y obliga á su público á tri- butarle sus aplausos. Como 1a violeta, nace tímida a1 aura tibia de las ma- ñanas de Abril ó gallarda cual los nardos invernales que en mi país alfombran los vallados; pero más tarde, -cortesana ó reina, á fa vez y entre ambas, es la sobera- na del sentimiento. La artista como la escritora han recibido atributos especiales de Aquél que da perfume á los lirios, color á la rosa y arrullo á la paloma que se queja en las so- 1edades de los bosques, balanceando su nido en la ra- ma del árbol secular. ' Por primera vez nos .hemos acercado á esos peque- ños misterios que rodean la vida de las artistas. Y allí, hemos contemplado también á la mujer reje_nerada por el cristianismo. Junto á ellas está la cruz y en su seno se veneran las reliquias de la augusta religión. ¿Qué importa que unos pocos murmuren? J ué!:n P. Richter ha dicho, y á él parafraseamos: <das mujeres más dignas, son generalmente las más calum- , ,· niadas; así como suele ser la mejor fruta la más picada de los pájaros.i> y Ohlenscloeger deja escrito que «todo dicho ·sin hecho, ~s nube sin lluvia, arco sin cuerda,)> La artista en medio de la seda, de las flores y de los aplausos, cumple tambien el duro mandato de la ley del trabajo. La artista trabaja para vivir, y vive para trabc;tjar. 1 artista ríe para que rían, llora para que lloren los que saben tener sentimiento y corazón. • 24 I

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