Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
PLAGAS HUMANAS. 55 desde la primera autoridad hasta el último alguacil de vara, para atenderá las recepciones, y al indio no le queda más refugio que sus lágrimas por injusticia semejante. ¿Ni quién ha. de mejorarla? · ¡Esperemos! que la buena administración del Perú tiene más esperanzas que un ahorcado: ya llegará su tiempo: entre tanto cerremos capítulo que puede traer- nos cara feü·a de parte de quienes no soportan interro- gatorio. Son tiempos de libertad; cada uno hace lo que quiere, y mejor es volverá lo viejo anudando relato. IV Piltrafa de Gobierno del Arzobz"spo Virrey. · La dudad de Lima recibió al Virrey Arzobispo de la Plata en 26 de Enero de I 720, y su gobierno se inició con la caza que emprendió contra el corsario in- gles Clíperton, quien ejecutaba bellaquería y cuarto en las mares y costa peruana, llevándose, entre otras bue- nas presas, al Marqués de Villarrocha y esposa, liber- tados en Nicoya á consecuencia de la persecución del navío «Aguila volante» al mando del General Bartolomé de Urdinzu. Escapóse el- pirata, pero se aseguró la calma maríti- ma y el Marqués de Villarocha fuése á Filipinas. Después de los festejos de la recepción de Morcillo A uñón, en el Cuzco, siguieron otros con luminarias po~ el nacimiento de Felipe Segundo, infante de Castilla, que vino al mundo entre pañales de grandeza, en Ma- drid el r 5 de Mayo de 1720. Pero, como en estos tri- gos de los que mascan cebolla no todo ha de ser rega- lía y estarse con la barriga llena y el corazón contento, se siguió el tremendo flajelo de la epidemia que en nueve meses de duración que tuvo, asoló la ciudad y provincias, pues, se contaron ochenta mil víctimas de la fiebre, y se espectaron las calles plagadas de cadáveres. Aquí otra plaga humana de la cual esperamos ocu- parnos otro día, si Diós nos manda salud y paciencia.
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