Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

EL RISCO DE YAYA-HUARCUSCCA. 49 III. El licenciado Olave y Arenas, fué uno de los que, días antes del siniestro, en 5 de Enero de 1650, estuvo comisionado para saludar en Añay pampa al Correji- dor D. Juan de la Cerda y de la Coruña, que llegaba al Cuzco mandado por la Cédula Real dada en Ma- drid á 2 5 de Julio de I 648, y así mismo fué el núme- ro de los que hablaron en la jura de Patrones y refor- ma de fiestas que preceptúa la Bula de Su Santidad Urbano VIII. expedida en Roma en I 3 de Setiembre de 1642. No será fuera de texto consignar aquí que entonces se tomó por patrones de la ciudad imperial á la Purí- sima y al Apóstol Santiago el Mayor, jura que fué so- lemnizada posteriormente en 7 de Diciembre de I 6 5 I. Las circunstancias anotadas, bastarán para esplicar la sensación que produjo el fin triste de Olave, y jus- tificar el cambio de nombre que desde esa fecha reci- bió la cima de Paya-pata, donde, según creencia, mo- raban las brajas, llamándose Y AYA-HUARcusccA, que quiere decir sacerdote colgado. Por aquel risco histórico pasaban los indios con planta cautelosa, santiguándose y empalmando las ma- nos al cielo. Hoy, quizá nadie pára mientes en aquel oculto calvario de varón justo.

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