Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
16 TRADICIONES CUZQUEÑAS. tísimo Sacramento, pesa 7 32 marcos que, según acta de Cabildo, se compraron á siete pesos cada uno. Se pagaron cuatrocientos pesos por clavos y cerragero, doscientos diez y nueve p~sos por el cajón para guar- darlo, y dos mil trecientos pesos al platero qne machu- có el metal dándole la elegante forma que tiene ac- tualmente. Apuntamos estos datos más como curiosidad histó- rica que como hilo de la tradición, á cuyo relato vol- vemos. II. ....., Tenemos para nosotras que Mendoza Carbajal ha sido uno de los gobernantes mejor intencionados entre los muchos que tuvo la Metrópoli; hombre de quien nada se dfjo en voz baja por calumnia ni por verdad. Y cuenta que el tal se dzcc, arma que esgrimen á pla- cer los envidiosos de negra laya, es capaz de levantar montaña donde nunca creció mata, no decimos de oli- vo, ni aun del humilde perejil. Sin embargo, la recta y pacífica administración de Mendoza, no lo dejó fuera del alcance de disputas y pleitos caseros, entre los cuales le hizo morderse las uñas más de una vez el litijio presentado por los Al- varez, Pedraza y Montes, en asunto de interés general. Es el caso que el Correjidor, prestando apoyo deci- dido á los Pa·:::lres J esuítas para la fundación del Cole~ gio de San Francisco de Borja, que hicieron el referido año de I 620, cedióles unas tierras á las que alegaban tener derechos exagerados los coloniales, sin que falta- se prójimo forense para presentar títulos en prueba de que aquellas tierras las recibieron por sucedón directa los Pedraza, de manos del mismo· Dios, el día en que despidió á la pareja desobediente. Tan ruidoso litijio marchó á Lima y mientras vol- vían papeles, Mendoza Carbajal se ocupó en djctar otras disposiciones, cediendo el hospital de indígenas á los ((H~rmanos de San Juan de Dios)); do:r..de estable-
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