Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
UN DOBLE Y UN REPIQUE. 7 Pero, aquel Correjidor tenía la prudencia del buen gobernante. Comprendió que los momentos no eran propicios para castigar á un campanero patriota que, en el de- sempeño de su oficio, hizo que el bronce cuzqueflo tomase parte en la guerra de la Independencia ameri- cana, y contentóse con despedirlo ordenándole por to- da carda que se est~viesen quedito sus campanas. Que si en aquellos tiempos hubiesen vivido y go- bernado un mi paisano, y un paisano de los arequipe- ños, de seguro que mandan á Taquili al campanero y envían pergamino á Su s~ñoría Ilustrísima pidiendo que hiciese asegurar los badajos bullangueros que cau- saron tanto alboroto con un doble y un repíque. Divertido mundo éste donde hay tien1pos de tiem- pos. /
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