Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
UN DOBLE Y UN REPlQUE. ~~~~ ~~~~ ~ panas y las de las parroquias circunvecinas rompieron en doble general preocupando hondamente á La-Serna, y causando efecto explosivo en el vecindario. El Virrey, que pestañada no había pegado durante la noche, concertando planes militares, rascóse la ca- beza y mandó en el acto traer al campanero de la Matriz, quien compareció ante su excelencia, humilde y besamanero, agazapándose como los adulones que no dejan sentarse moscas ni sobre el sillón de los man- - datarios. -¿Por qué causa has doblado, zopenco, dando mal despertar á la ciudad é inquietando el ánimo de sus moradores? increpóle el Virrey. -Vuesa Mercé me excuse, que malas lenguas me dijeron que las armas realistas habían sufrido, é como en los triunfos solido hé repicar, yó que dué!01ne de todo lo que atañe á Su Real Majestad, que Dios Nues- tro Señor guarde, deber he creído doblar. -Verdad,-díjo, arrugando el entrecejo y con acen- t? seco el Virrey y juzgando por inocentada lo que en el campanero fué meditado.-Véte mozarrón y cuida, que caerán sobre tus espaldas veinte ramalazos, si \ ' uelves á doblar. Salióse como una pascua el pazguato, quien, al to- parse con un su compadre, le refirió el caso añadien- do por lo bajito quien las sabe las tañe, y media hora después, para nadie era secreto el triunfo de Bolívar, en J unín, el 6 de Agosto, ni los pormenóres de la cos- tosa retirada de Canterac. El doble de las campanas del Cuzco cauzó profun- ,da sensación en los ánimos, y los agoreros lo tuvie- ron por terrible ·presagio. III. El Virrey La-Serna, dizque salió del Cuzco con los ·nueve mil trescientos veinte hombres que reunió, re- s uel to á sonarle las costillas al General Antonio J 0Sé ·de Sucre, que mandaba el ejército patriota, y dizque 4:
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