Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

XII TRADICIONES CUZQUEÑAS. ~~-··~~~~~~~~ P~lma tiene la difícil facilidad de trazar con pocos rasgos, en ,sµs narraciones, cuadros completos, quema- ravillan al lector. Feliz en las descripciones, no deja nada que des_ar en ellas, y hábil, como pocos, en los retratos de l•ersonajes; nos los representa tan á lo vivo, que nos parece verlos y hasta escuchar el acento de su voz; y todo esto con precisión y laconismo ver- daderamente envidiables. Y si las Tradiciones del ilus- tre peruano llaman la atención por la belleza de la for- . ma, no son menos apreciables por el conocimiento que nos dán de hechos interesantes unos, curiosos otros que han sucedido en el pafado de · épocas remotas; co- mo también por la enseñanza moral que muchas de esas tradidones contienen. Ahí está ·cómo prueba de ello, entre otras la intitulada: "Has bien sin mirar á quien," preciosa tradición que vale tanto como una ho.:.. milia para hacer amable la excelsa y heroica· virtud de. la car:idad, que manda amar al enemigo y -volver bien por mal, corho nos lo enseña el divino Jesús orando . po.r su~ perseguidores y amandolos hasta morir. As~ Palma instruye deleitando é inculca en · el ánimo del lector la moral más pU:ra del Evangelio. ' Ahora bien, y lo hemos dicho ya: la señora Matto de Turnei se ha propuesto imitar en .todo .á don Ricardo Palma. En estilo limpio y elegante refiere las tradicio- nes cuzerúeñas con la gracia y el laconismo de su maes- . tro. Se desempeña bien, a,'->Í en el género descriptivo ·,. como en ·los retratos de sus personages; y áJa vez que instruye sobre hechos relativos á la crónica antigua de su patria, da también lecciones útiles en lo 1 que con- ciérne á la moralidad de las acciones. Véanse si no, en- tre otras, las Tradiciones que llevan por título "El bra- zo negro del Corr..egidor:' y "Mi ·cpnipadre y. el Diablopot" ahí se van." En la primera enseña el respeto con que deben ser tratados los ·sacerdotes; asunto sobre el cual habla también el maestro Palma en más de una de sus tradiciones; y en la segunda nos enseña el tefrible cas- tigo que recayó sobre un perjuro. Es, .pues, ·indudable que el' señor Palma .ha fundado,.

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