Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
238 lIOJ.AS SVELT.AS' . Los fastos de la historia de la independencia Sud-americana no registran una pájina comparable, con la lucha travad~ en las márgenes de la laguna de Junín. El choque fué al arma blanca, terrible.. sa~1griento y decisivo. Flaqueaban los patriotas, eayó herido el general N ecochea vacila el brazo y enmudecen las gargantas! .... pero se organiza~ · de nuevo, viene un rayo de esperanza en la voz de Rázuri y Suarez y emprenden una segunda carga que, temeraria por el arrojo y la duración de mas de una hora) pone en desconcierto y derrota al generai Canterac, quien emprende una retirada costosa perdiendo en ella la mayor parte de las tropas que sobrevivieron á Junín, derrota que costó al ttiército realista mas de 2,0001soldados fuera del parque 1 elementos militares-y ganados, mientras que el ejército libertador recorría en triunfo el territorio redimido descansando en Huamanga. Allí no estaba consumada la obra. El Virey Laserna reunía en el Cuzco 9',~20 hombres pMa salir al encuentro del General Sucre, entonces al mando del Ejército vencedor compuesto de 5, 780 individuos. Salió, pues, Laserna, con sus fuerzas distribuidas como sigue: 1 ~ división de inf{tntería al mando del Brigadier Monet; la 2~ comandada por el ·geperal Villalobos, y 3~ por el General Valdés, quedando la caballería y artillería al mando del Brigadier ' Ferraz y del General Cacho. . Las ·pampas de Matará estaban -destinadas al encuentro de los ejércitos: se avistaron el 2 de Diciembre de ·1824 y en la tarde del 9 quedó sellada la independencia americana, después de rudo éombate que dejó pri&'ioneros·al Virey La&erna, los Generales Canterac, Valdés, Monet, Carratalá, Ferraz, Villalobos, Atero Bedoya, Somocurcio, Landázuri, Cacho, Pardo, Tur, Vigil , y García Camba, con 16 Coroneles, 78 Tenientes Coroneles y 484 Oficiales. El angel de las .. victorias coronado de fresco laurel y odorante mirto, sonrió llevando entrelazado el bicolor peruano. El regocijo de Bolívar cuando supo la victoria de Ayacucho no tuvo límites, colmó de honores y recompensas al ejército. .Nosotros que somos los hijos de esa libertad conquistada ei on la sangre y el denuedo de nuestros padres, levantemos también la frente abatida bajo el peso de los crueles desengaños que hemos devorado, y fortaleciendo el espíritu con el ejemplo de aquellos adalides del deber, saludemos en la auro_ra esplendorosa del 28 de Julio la jura de nuestra independencia.
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