Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

1 :l>ROVINCI.A. DE CALCA. 227 Todos saben que la 'gran 'ceremonia religiosa de los Incas consistia en :figurar que sujetaban al Sol en un dia solemne del año, y para el 'efecto tenian ~us lugares, cual templos sagrados destinados esclusivamente á esta operación. La ceremonia, la verificab~n álla salida del astro rey. · , El lugar de que me ocupo, está situado en Ja cima del mas / inmediato cerro que domina á Pisac. Para ir .allá es preciso ' ~·esignarse á un · pésimo camino, porque uno tiene que fr saltando breñas, peñascos y acequias derruidas, siendo casi imposible ir á· caballo hasta el mismo Hinti-Huatana: sin embargo, 1-0 he~o.S visitado tlos v"eces. La primera que fuimos, admiramos dos espléndidos,Salones de piedra labrada al estilo de Jas fortalezas de Sacsa~huaman y Ollantaytambo, llevando por distintivo la pulidez y el capricho en la col0<;¿acíón de las. piedras. Al centro de uno de los salones, se levanta un escalón muy ·grande, -en cuya -cima está un peñasco labrado á manera de una meseta, . y en cuyo centro hay una especie de plato con ,su cafüdad, en la que, ·según dicen los mas viejos piseños, existia una argolla á la qué hacian el ademan de amarrar el Sol c~n --.... cintas qe ,puito tejidas por .las acllas. La· segunda vez que visitamos, ·hemos. tenido- el pesar de , ver esas efSpléndidas manifestaciones del arte gentílico, derruidas casi completamente. Cierta superstición por párte de la gente ignorante, y el descuido por la que no ignora, son la caus.a de esta ruina; pero mas qúe . ~odo la ambición de los que solo miran el propio interés. Ha ,habido Subprefecto, que ha extraido mas de 5,000 piedras con pretesto del proyectado puente sobre el Vilcanota,, y lo único verdadero es que, el puente no se hizo, las piedras desaparecieron, y han quedado en escombros esos ·hermosos moqumentos de los antepasados. A poca distancia de · .'Pisac, y por ,un buen camino, se llega á la meseta, Que es la parte mas alta'de una gradación de siete órdenes de and~nes gentílicos, donde en otro tiempo se alzaba Huqqui-huerta, preciosa quinta de recreo de los Padres jesui~as. Todos · saben lo que fueron los jesuitas; hombreB de gusto, ambiciosos, amigos de su comodidad, y amantes de la· elegancia en sus construcciones: figúrense, pues, lo que s~rla Huqqui-huerta, con el gran rio Vilcanota á su~ pies; la pintoresca Villa de Taray al frente, á la derecha el resto de la v·ega toda espaciosa y de esquisina - vegetación. Huqqui-huerta tenia una arquería / lindísima: constando de 12 arcos, que daban á otras tantas celdas con dos puertas: una hácia la-arquería, y otra al jardín, notable hasta ahora mismo por poseer las rp.ejores manzanas del departamento. La fabulosa tradición de que los jesuitas tenían 1i.ooo,ooo de

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