Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
.214 . BIOGRAFÍAS CUZQUEÑAS• Canseco; época en la que se retir~ á la vida privada volviendo al Cuzco, donde permanec:ó durante el Gobierno Balta. Llamado en 1872 por el ilustre Manuel Pardo, fué destinado como tercer Jefe del batallón '~2 de Mayo" con el que hizo lafl dos campañas á Moquegua á órdenes de los Gener~les Buendía primero, y ·La-Corera después, siendo ascendido á Teniente Coronel, pasado el combate de Yacango. El~vado á primer Jefe del mismo batallón, "2 de Mayo", marchó á la ciudad de Ayacucho, donde permaneció acantonado durante un año, basta. que el grito de guerra lanzado por Chile hizo que fuese de los primeros en presentarse al litoral amenazado, tomando cuartel en !quique, hasta el 22 de Noviembre, .siendo él uno de los qll.0 sop orta ron el desastre de ·San Franciseo con la amarga resignación d.el soldado subalterno que lamenta la imprevisión de sus Ge nera les. Esto bien lo probó en la inmediata jornada de Tarapacá, donde· se le vió como al Cid, montado en su veloz B~bieca, dando ejemplo de valor, introduciendo el aliento en sus filas, desafiando el plomo destructor que crtizaba por el campo produciendo aterrador chirrido en los aires~ y levantádo el polvo de los caminos. En las carpas mismas dé la Ambulancia á la que fué llevado, se vió que el hijo de la Patri~ mezclara la voz de ¡adelante! no hay que rendirs~! con los ayes del herido, y el desfallecimiento del moribundo!! · JI. Trabóse el combate del 27. . Siempre desventajoso por parte del Perú atendida la superioridad del número y de las armas enemigas. Tres veces rechazaron los nuestros el pelotón de mapochanos, sin reparar en 'la lluvia de metralla y fusilería. Tres veces comenzó una lucha cada vez reforzada por el amor , patrio. Por cada peruano que caía sin vida, ~iez redoblaban su ardor bélico para luchar contra veinte! "' Faltaban ya los proyectiles'Para nuestras armas, pero, este grave incidenie lo salvaron 'los nuestros pidiendo á los muertos la munición necesaria á los vivos, y los cadáveres chilenos surtían nuestro ejército cuyo válor se babia trocado en heroísmo! Una vez mas! · ·Era preciso echarse sobre los krupps y tomarlos á la.
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