Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
212 BIOGRAFÍAS CUZQUE~AS. esencialmente hospitalario que poseia la señora. Su finca era una especie de hotel gratuito para todo el que quisiese ocuparlo no importaba que fuese desconocido1 y para esa alma caritativ~ tal vez esta circu~stancia era una noble recomendación, por que la coloeaba leJOS de la recompensa, . Otro de los motivos que ponia á la, señora Centeno en contacto con los viajeros que visitaban el Cuzco, era como ya lo hemos indicado, la propiedad de su valiosa colección de antigüedades peruanas y dijes de un valor inestimable. Diferentes viajeros científicos se han ocupado de esta colección y entre ellos el Conde de Castelneau y Mr. Paul Marcoy enviad~ por el gobierno francés para hacer estudios arqueológicos y quienes hablan en su2 obras del museo de la señora Centeno considerándolo como el mejor del Perú. ' Solo últimam~nte ha comprendido nuestro gobierno, por órgano de su ilustrado Presidente sefior ·Pardo, el valor de este monumento de pasadas tradiciones, que habla del estado de civilizacién de los primeros habitantes del suelo peruano. Sin embargo, nada se hace para conseguirlo. La señora Centeno llegó á adquirir por su museo una ds aquellas pasiones caprichosas que casi rayan en locura. Ambi- cienaba enriquecerlo mas y mas, y cuando tocé en los últimos dia·s de su vida, dicen que manifestó su deseo de que su cadaver fuese depssitado en el salón de sus antigüedades, mientras lo trasladaban al ·Cementerio. Este dia triste para el Cuzco llegó desgraciadamente. Desde 1873 se sintió gravemente enferma del corazón y el 22 de Setiembre de 1874, durmió el sueño de los justos la virtuosa matrona cuzqueña. La madre modelo tuvo que abandonar á los queridos hijos ante la fuerza irresistible del brazo de la muerte! · ' Llegó el momento en que la caritativa señora fuese á recibir el galardón de manos del Criador, y, sonriendo tal vez , desde la mansión de los que practicaron el bien, presenció el dolor que su partida babia causado á todas las clases ·sociales. Y vió que aquellos restos, que poco bá estaban animados por un espíritu recto y nutridos por un corazón generoso, recibían la última ovación del mundo siendo conducidos.á su eterna morada en hombros de los mas distinguidos miembros de la sociedad cuzqueña, y regados con las lágrimas que vierte la gratitud, la amistad y la admiración!! ce<§'rs'S)
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