Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

1. No era mozo de chapín de plata: oí de sombrero de plum' don Pedr~ Castilla de , N oc~do que vivió en el Cuzco por los liños de 1562 1 pero sea dic)lo en houra de la justicia y en pro de la verdad; tampoco se contaba en el número de los· espa-· ñoles que por un pedazo de oro sacrificaban las llagas· del misi;µo San Francisco. . ¡... a labranza de loE? campos, que bien pagaµo dejaba al agricultor,. y que hubiese sido la verdadera riqueza del pais á no cegarse los· ~onquistadores con el brillo del metal peruvia- no, llamó · 1a atención de Nocedo, y en vez •le echarse á respi-. rar el aire mefítico de las bocaminas ó meter en petaca la con- ciencia para esquilmar el ganada i ·ndígena, tomó unos cuantos puñados· de trigo y echólos bajo tierra en unos solares de la . eerca de Or:opeza, Y con tan pequeña'·cosa plantó la pica de la Fortuna~ Diz que un esclavo de Cortés, feo como la. calumnia·, pero bueno como la mejorana, fué el primero que en 1530' sembró, en territorfo peruano, los granos de trigo que encontró en l~ ración de arroz que le daban, y doña Maria de Escobar carísi- ma mitad del conquistador don Diego Chaves, es señalada co-· mola importadora del precioso cer@al á la ciudad de , los Vire- yes donde repartía de veinte á treinta granos;. verdades histó- ricas á las que,. no nos atreveríarnos á rasparles coma, pero si ªponer en seguida el nombre de don Pablo Castilla de Nocedo como de el primero que en _el Cuzco, cultivó los favoritos, gra- nos que llamaron la atención del mismo Señor Jesucristo con ser Dios para dejarles su cuerpo-, tomando el trigo como ma- . teria pa1·a la Eucaristía. . I - I

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