Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
f l84 LEYENDAS CUZQUEÑAS. tendrás la propina de treint~ godos fernandinos en sonante: oro! En aquel momento se oyó la detonación del arma homicida, cuyo éco repercutió por el lago, y Osvaldo cayó herido de .muerte sobre la cristalina corriente que bien.pronto se tiñó con · su sangre. · Cchaska se echó sobré el cuerpo exánime de su amante: sus lábios ardientes con el calor del siniestro, depasitaron en los de Osvaldo el mas casto beso de la desposada, y los dos desaparecieron .de la superficie,. yendo al fondo del lago á morar , eternamente abrazados!! · Las falúas enemigas investigaron en vano las huellas de Cchaska, y solo ·una voz dolorida s.e alzó de en medio de los tripulantes exclamandG: ¡Espléndido lecho nupcial! VI4 Los indios que en amargo mutismo soportan las calamidades qUi0 la mano del blan90 les brind;;t, lloraron en silencio, con lágrimas de amarga resignación, el siniestro que debido á la traición de uno de los guardas de la isla, puso fin á la existencia de la huarmi del amor, como ellos llamaban á Cchaska. Y semeiantes á los romanos que en otro tiempo contemplaron el alma de César en una brillante estrella, ellos señalaban la constelación de Géminis como el punto donde habian subido los espíritus de Cchaska y Osvaldo; asegurando en medio de sus naturales preocupaciones, que desde esa noche fatal había aumentado el resplandor de las dos principales estrellas. I
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx