Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
1 ; FUE UN MILAGRO. 135 1 puertas de San Pedro y antaño pasó con Otalara lo que ogaño con el muy respetable y vistuoso Padre Gago, cuando pdr man- datos superiores puso en vereda de salvación á los religiosos ·de la Orden arrancando la zizaña de la casa del Señor. · Se dividieron los conventuales en otalarista&.y altamirane- ros: gritaron estos y callaron aquellos, y como·era de esperarse . también las beatas tocaron baraja para sus disputas acal0radas que duraron hasta. el 27 de Noviembre de 1614 en que fu~ obe- decida una resolución superior intimatoria, quedando Fray Al- tamirano reemplazado por .el P. Herrera, triunfante Otalara, y pacificada la comunidad, aunque dizque Altamirano nunca per- donó á Otalara de quien hablaba siempre con desdén llamándo.. le "el frailesito." , . IV. En estos mismos -dias se realizó el milagro que traeremos á" cuento, debido, según docto cronista de entonces, al orden y paz que entró en la viña del Señor. Manos sacrílegas hurtaron la corona de plata cincelada de la Virgen que se veneraba en el templo de San Agustín, que.. dándose el robo entre las sombras. El Prior de San Francisco mandó al P. Fray Diego de Ha1·0 á celebrar en el altar de la Virgen mencionada, y al mundo cor meumsaltó sobre ·e1 altar la corona perdida con grande admira- ción de los circunstantes, como saltó en nuestros tiempos cierto cajón de papeles numerados. · Fray Diego de Córdova habla extensamente de este milagro · y refiriéndose á la muerte del P. Haro se es presa así: "Dicen ' que estuvo en el Purgatorio detenido luego que espiró, una ho- ra, por el mucho amor que tuvo á su madre." , El sacristán de agustinos, á quien se miraba con ojos ma- , liciosos, cuando se le preguntaba á cerca de la corona, respon· dia simplement~, empalmando las manos, FUÉ UN MILAGRO! ( '
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