Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
' 1 - ' . 1 • (Al poeta argentino D. D. Rafael Obligado. ) I. ' / \ l tlegan épocas en las que los sucesos caen eomo granizo haciendo suspirar al prójimo con el refrancico aquel, ares ó no ; ares, renta me pagues. Y á la verdad que, en la calamitosa·era de lalguerra, esta sentencia la canta no solo ~l ~acristán de la par- roquia sino todo mortal con título de autoridad. Así el gober- · , nadt>r como el alcalde y alguacíl, todos se empeñan en aligerar la fortuna del infeliz que obedece en los tiempos republicanos donde nadie se conforma con ser pueblo y todos aspiran á man- datario. ' . Aunque la época del vireinato no tuvo tantos decretos fis- cales como rejistra nuestra historia desde la emancipación de . la metrópoli, sospechamos que antaño estuvo el país mejor go- bernado, no porque los mandatarios fuesen de otra masa dis- tinta, sino por el respeto del pueblo al derecho autoritativo y · de sucesión en que unos á otros se decían: á la res vieja alivia- lle la reja, sin qu0 lo~ Vireyes y tenientes de la corona hubie- sen tenido necesidad de malgastar los diner0s de las arcas rea- les par~ engordar espías, comisionados secretos y tanta mosca que ha traído el desbarajuste social (!Ue se ha convertido en un verdadero laberinto, recibiendo también vela en el entierro no- sotros los croniqueros de lo viejo, para escuchar la voz de los antiguos que agarrándose la cabeza exclaman: pues ara el rocin 1 ensillemos al buey! _ Yponiendo atajo á los refranes que saltando han ido de la pluma al papel sin el beneplácito de la humilde servidora de · ustedes, vamos á desempolvar capitulo de frailes al lado de un m~ITT~ . •
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