Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

• ' \ (A Edelmira. Berzú viuda. de Córdova,) l. No hemos de decir á punto fijo, sifué antes ó "'después de la espedición de Gonzalo Piz·;irro á descubrir el país de la canela, cuando tuvo lugar el depósito parlante de que vamos á ocupar· nos. Es de presumirse que fuese h~cia el año 1543 cuando Cris- tóbal Vaca de Castro mandó ir al Cuzco á Pizarro, que á la sa.. z6n se encontraba en Quito despepitando pequeños disturbios habidos entre prójimos mal intencionados. Haciendo vénia al mandato de Castro, emprendió Pizarro la espedición, en ·cuya travesía sus partidarios infiltraron en el ánimo de Gonzalo el veneno de la ambición, fraguando, co- mo quien baraja uU" naipe, el levantamiento que daría muerte á Vaca de Castro dejando á Pizarro. en posesión del Gobierno, plan que, fué pulverizado porla lealtad.: de Villalba quien no tu- vo escrúpulos para develar semejante atentatoria. Sea de ello lo que fuese, lo cierto es que Gonzalo Pizarro llegó á la ciudad del Cuzco, donde cometió desmanes propios del hombre vestido de carne y hueso, ·pero también dió un pa- so recomendabl~ y digno de ponerlo en letras de molde en estos tiempos en que, pródigos por excelencia para levantar pedestales de gloria, descuidamos el estudio del pasado. Tanto mas recomendable se muestra la acción de Gonzalo Pizarro, cuanto 'que es muy contra la laya del .proceder de Fran- cisco Pizarro, con Diego Almagro hijo del conquistador del mis· mo nombre y de una india de Panamá llamada Ana Martinez. . ' '

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