Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
r / . , F»ROL.000_ Pocas veces he tomado la pluma con 1 mas viva satisfacción que hoy para formular mi acaso incompetente, pero muy sincero juicio, sobre el libro que mi · excelente amiga y muy querida discípula la Señora Clorinda Matto de Turner, se ha decidido á dar á la estampa. Y llámola discípula, no porque traspiren en mí vanidosos humos de , maestro, sino porque ~a amable escritora -ha tomado á capricho, que mujer es y, por ende, autorizada para , encapricharse, repetir que la lectura de mis primeros libros de TRADICION~s dispertó en ella la tentación de consagrar su tiempo é ingenio á la ruda tarea de desempolvar rancios pergamiIJ.OS y e~traer de ellos el posible jugo, para luego presentarlo en la galana forma de la leyenda nacional. La historia es manantial inagotable de inspiración, y de entre las páginas de raidos cartapacios puede el espíritu investigador, auxiliado por la solidez del criterio, tejer los hilos todos de drama interesante y conmovedor. · Bien sé que habiendo sacado de pila á muchos ahijados· literarios, gallardos unos y deformes otros, debe mi firma, cuando aparece en la línea final de un prólogo, inspirar no poca desconfianza al lector. · En España, por ejemplo, se dice que la mejor recomendación que puede presentar un libro nuevo es la de no traer prólogo de Don .Manuel Cañete ó de Don Marcelino Menendez Pelaya, dos críticcs de grandísima ilustr~ción, pero en los que la benevolencia ·~ supera en mucho al talento, y que han escrito, por resmas ·.Brólogos ó cartas de presentación. Yo amo esos caracteres te se complacen en f.l lent(\r con el elojio, y detesto la. I .P
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