Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
1QO __ I TRADimONES CUZQUEÑAS, ta Cabeza de Vaca y don Joseph de la Peña, con mas los Jueces. D. Francisco de Maldona~o y D. Juan Sillerico, para que reco. rriendo la ciudad reuniesen algunas suscriciones. Completada · en poco tiempo la cantidad, se depositó en poder del Dean Dr•. D~ .Alonso Merlo de la Fuente. · .~ "' II. Un año despué~, es decir en 1656, el obrero Dr. D. Diego Arias de la Cerda á quien se le debe la magnífica sillería delco- ro de la Catedral, el púlpito y los escaparates de la sacristía; ini- ció la fundición de la campana que debia llamarse Maria, y ser consagrada á la 1\fadre del Salvador. Pero desgraciadamente, la. obra .saUó /mal en esta y otra vez. . _ El Dr. de la Cerda debió haber sido un hombre d'e carácter tenaz y testarudo en sus empresas, puesto que, lejos de desma- yar con tan funesto resultado, emprendió nuevamente la fundi- ción en 1659, y ayudado por el Justicia Mayor D. Luis Enriquez de Monroy, obtuvo de 8. M. una cédula en estos términos.-' 'El Rey"-Reverendo en Cristo, Padre Obispo de la Iglesia de la Catedral del Citzco en las provincias del Perú de mi consejo: Por los motivos q1'1e contiene el papel diciembre de 1658 se lee lo Si- guiente: Otro sí, por cuanto la campana grande que á poco se fundió segunda vez salió mal y para hacerlo tercera vez, para ayuda de gastos y metal qite se desperdici6, por via de limosna g ayuda de costas quf! piétió elRac'ionero Dr. D. Diego Arias de la Cerda obrero mayor á cuyo cargo está, ·le concedieron 500 $ de á ocho ele la ·renta de los Prevendados." I Con esta limosna, se inició la tercera fundición de la cam- pana con mayor entusiasmo que las otras veces. El vecindario que por entonces tenia fama de muy religioso, acudió en masa al lugar del trabajo-y todos querian tener participación en la grandiosa obra. Entre toda la jente, se distinguió una muger rica apellidada Angola, quien dotada de particular devoción por la Virgen Maria, le era deudora de un grande favor, y se encami- - nó Iievand9 en 1os brazos mas de una arroba de oro y lo echó á la fundición, diciendo estas palabras: "Recibe madre mia, la ofrenda de mi gratitud." , l\Iaravillados los concurrentes, glorificaron á la muger pia- dosa, y se ordenó que la campana nevase el nombre de María Angola para recordación de aquella valiosa ofrenda, que contri- .buyó sin duda á darle esa sonoridad tan solemne como la que tiene esta campana, la mas grande y hermosa de Sud-américa,
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