Drama en tres actos y un prólogo

32 Ctsar . RODfL. hay tan grande sentimiento, que juzgo desde su asiento el mismo Hacedor te inspira. Sí, Cesar, por tí deliro. ¿Qué es esa vil muchedumbre que miro aquí de costumbre lanzar de amor un suspiro? Hombres que en amar no sienten mas que un sensü.al placer, y al decir á una mujer «yo te amo» ¡imbéciles! mienten ! Porque en su torpe pasion buscan solo la belleza, sin reparar si hay pureza ó vicio en el corazon. Oh! cesa por compasion que cuando escucho tu acento , divaga mi pensamiento en fantástica ilusion. Cesa, cesa, Ma_rgarita, que tu acento seductor ácrnce mas el ardor que mi corazon ajita. Adios; y cuando la aurora torne el cielo á iluminar, tu esposo allá en el altar será el hombre que te adora . (Vase por el centro. ) f.SCENA q1. MARGARITA. Aparta, horrible tormento que acibaras la alegría que sembró en el alma mia demi Cesar el acento. En su amoro~o ardimiento de venganza ha pronunciado palabras, y desperado estaba.... ¿el génio del mal

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