Drama en tres actos y un prólogo
22· r ACTO r. y lealtad y valor entre sus hijos, y de la independencia el sacro fueg-o el triunfo alumbrará, sl, yo lo fio. Cesar. Escuchad, padre mio, de ese pérfido, á quien ll~man Rodil y es un villano, ¿descubrir no pudisteis el intento • con que un retrato arrebatarme osara P Gilbert.¿ Retrato de la que anias? Cesar. Padre, es cierto . Gilbert.Rodilla ama tambien. Cesar. Es imposible. A un ángel odian los precitos .... pero ¿y Margarita? Gilberto. Con desdén lo mira. Cesar. Gracias ¡oh Dios! que de mi triste pecho has apartado la zozobra impía; ella le castigó con su desprecio. ¡Gü:arte, Rodil, te espera mi venganza! (rilbert.(Si, que luche don Cesar con los celos y el triunfo es evide11te.) Adios, amigo. Cesar. Padre, con vos en esta empresa cuento. Gilbert.Podeis quedar tranquilo. Cesar. Hasta la noche . (Vase Gilberto por el fondo.) ESCENA VIII. CESAR. Venga!1za! horrible venganza he de tomar por mi ofensa! De mi p<Lria en la defensa guárdate, Rodil, de mí. Tú emponzoñaste la aurora de mi juventud ¡venganza! por tí, imbécil, la esperanza de otro porvenir perdí. Y ya la ilusion perdida de la gloria ¿solitario del pecho en el santüario, tendré un recuerdo que arnar ? ....
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