Drama en tres actos y un prólogo
M:aria. ·Gilberto. PRÓLOGO, J lVIas de noche.... · Sí, María, que en los tiempos que alcanzamos los plebeyos no medramo~ si al ocio damos 1m d~a. Nuestro sudor de alimento sirve á los que la fortuna dotó de brillo en la cuna, de riqueza y valimiento" Y si fueros demandamos nos miran oon altivez, y los pobres otra vez . á nuestro yugo tornamos~ Y el juez que amar deber~<!. á su patria, y la justiciq. distribü.ir sin malicia, hace de ella mercancía; y publica el desalmado que la justicia fielmente y las leyes siguió.,.. ¡Mientet Las leyes puso en mercadoi que si iguales formó Dios el plebeyo, el caballero, ante su ley no es primerq no, ningunq de los dos. Mecerse en su nacimientq entre pQ.rpura y tizú, aünque e] alma de virtud carezca y de sentimient , y tener un cronicon que ya á apoliHarse empiezai será de sangre nobleza, pero no de corazon. Y esos nobles ¡oh María! mientras el pueblo devor~ su angustia desgarradora gozan en lúbrica orgía; y al éco de los cantares con que la brisa se oprime~ el pueblo en silencio jime
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