Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano
RECUERDOS DE UN BIBLIOTECARIO PERUANO 69 de que era lamentable esta exportación cultural, los intelec– tuales peruanos con quienes tuvo contacto ignoraban que di– chos tesoros hubiesen venido acá en 1945, nada sabían acerca de la biblioteca Justo. Explicable actitud la de Liborio. Sin embargo, por encima de la ignorancia, de la indiferencia o de la desidia, no sólo la historia de la Biblioteca Nacional de Lima sino la historia de las relaciones entre la Argentina y el Perú anotarán indeleblemente este importantísimo episo– dio entre sus páginas más bellas. Más tarde vino el enfrentamiento con el gobierno argen– tino, deseoso tardíamente de impedir una exportación que tan importante pareció despué_s de un editorial de La Nación bonaerense. Gracias a diversas maniobras estratégicas y tácti– cas, fue posible al fin nuestra victoria. Casi inmediatamente después de haber abonado el precio a la familia Justo, toma– mos la precaución de trasladar la biblioteca al local de la Em– bajada, para impedir cualquier acto de fuerza. Por la valija diplomática comenzaron a llegar algunos de sus tesoros más precisos. Cuando el canciller argentino llamó al Embajador Rada, ya la colección Justo estaba a salvo y desintegrada. En Lima, hubo que vencer, al mismo tiempo, los reparos de algunos Ministros para quienes se iba a efectuar un hecho susceptible de ensombrecer nuestras relaciones diplomáticas y económicas con la Argentina. Creo que entonces se tra– mitaba un arreglo sobre el trigo. Pero surgió una nueva dificultad. El señor acaudalado que había hecho la promesa se ausentó de Lima y no pude comunicarme con él. Hubo que empezar, a través de otros conductos, merced a la gestión espontánea del doctor Manuel Vicente Villarán, la ardua tarea de reunir poco a poco los donativos de empresas y capitalistas particulares para com– pletar los fondos necesarios. Los donantes fueron: el Banco de Reserva del Perú, el Banco Popular, Gildemeister y Cía., Eulogio Fernandini, el Banco de Crédito, Luis Guillermo Osto– laza, las Empresas Eléctricas Asociadas, el Banco Interna– cional, la Compañía de Seguros Rímác y la Compañía Inter-
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