Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano

RECUERDOS DE UN BIBLIOTECARIO PERUANO 55 nio de 1943 y enero de 1944 estaban también perdidos; en al– gunos casos, en lo que atañe a ediciones originales, quedó abierta siempre la posibilidad de obtener copias f9tográficas de otros ejemplares. Pero la experiencia demostró, al mismo tiempo, en numerosos casos, que era posible conseguir los ori– ginales mismos de obras peruanas o referentes al Perú, si, en eso, se ponía paciencia, constancia y, a veces, astucia. Lo que nos ayudó muchísimo a sopesar nuestras necesidades y a me– dir nuestras fallas y nuestras fuerzas fue el catálogo. Cuando los egresados de la primera promoción de la Escuela se repar– tieron en distintas secciones de la Biblioteca, de acuerdo con sus aptitudes, el Departamento de Catalogación entró en fun– ciones bajo el eficiente comando de Carmen Rosa Tola con la participación inicial de Luis F. Málaga, Lucy Remy, Olivia Oje– da, María Elisa de Otero, Agustina Musante y Ricardo Arbulú. Durante varios meses iniciales, estos magníficos bibliotecarios flamantes hallaron la orientación tenaz y experta del profesor cubano Jorge Aguayo, cuyo libro era entonces uno de los pocos manuales acerca de la catalogación en el idioma español. Dedi– có este Departamento incesante cuidado a los fondos perua– nos. Por otra parte, un grupo especial de empleados continuó ordenando y registrando en forma muy sencilla porque tenía que ser rápida, los folletos y periódicos salvados. Fue así cómo, desde el primer momento, pudimos saber lo que teníamos y lo que no teníamos; y nos dimos el lujo de publicar desde los primeros números en la revista Fénix y en el Boletín anuncios en los que se solicitaba ediciones específicas de diferentes au– tores; e hicimos, de cuando en cuando, lo mismo con gran dis– creción en Avisos Económicos de algunos diarios y también, a través de avisos semejantes, en periódicos de provincias. Fueron adoptadas para la catalogación las reglas de la American Library Association en su edición de 1941 con otras de la Biblioteca Vaticana (1941). No nos limitamos a copiar ciegamente modelos extranjeros. Los vocablos usados para en– cabezar las fichas de asunto en el catálogo diccionario fueron el trabajo selectivo de los propios catalogadores, a base de va– rias listas; salvo los peruanos y los de algunos países hispano– americanos que fueron íntegramente originales.

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