Perlas y Flores N°18 al N°57

2 P'.ERLAS Y FtORES. nnestras n,rmn.s, del p;1rH1,1ito con cabo ¡ delicadt.mr ·utH ,,i:h:e!a,,1o é incrustado de , pedrería, <l6i primoroso jngacte cuyo ¡ rei-pbndor atrae y seduce: de la coqlle• tería. Nndie como yo amar sabe }3aida me quiere por eso; (~ue á n.min- me enseñan los pája,ros De todo eI amor maestros. ¿Os aaustais? No hr-iyporqné: laco<Jneterfo:no tie– ue nada qne ver con ei cnquet1smo; es sencillamente el de<½eo do n,grndar y el axte Je co11segnido. La mujer necesita de la coquetería para su folicicb<1, porqne .la .coq:ieLería es una ei;pecíe de recouoc1miento de s n propio merito qne la, indnoe á realzarlo en cuaoto puede y á aumentarlo con mil gradosos é ínocüntes 1:ecursoe.; pue- _ de decirse que Ja coquctcna es amf\ble, puesto que se ocnpn de complacer. Muohos mnridos ucgarnn una cosa justa., soli1·it11da on no_m?r! d~l der~cho por 1m e¡,posa, y no ro')1--t1ntn a la vista de un hrnzo bl a neo y torueado qne se tq.JOy~. e 1 su hombro, en ~anto que los labios piden por fav or h. m1Sma cosa S?· licitadá entre dos higdma,s y una sonn• · sa. . t·., . ¡Oh liigrimasl las l~gr1ma~ yer mas a tiempo, son otro d0 ~Ot3 an~1liarea de la coqneteríR: per? v_ert1<l ,s sm amu.rgura é hijas del s-ei.1t1m1ento. . Son }as ba.1as de qne debemos servir– nos para tomar toda fortaleza inespug- nable. . La dulzura, la, per1m~cion, la gro.01a, el Han to, y cuando 1rnda de esto ba-,te, ln paciencia: hé 8,\~ní nu~~tras armas, nuestros recnr~os d1ploruat1coR y nues– tros medios de conqui:sta, para alcanzar la felicicli-id de la. vifüi. MARÍA DEL PILAR. S. DE i\1An.co. ürh-:ntal. L~, snitana cie los ojos Grfwdes. gran,les, neg10':3, negros, La. ('Ua pissmdo vá flores, Aun;ne piso en un de8ierto, Pues suspira y vnn al punto Flores abiertas na,ciendo; La Eiultana es mi sultana, l'or r1ue me quiere y la quiero. NA die como yo amar sabe Zaida me qlliere por _eso; . Que á amar me ensenan los pá.Jaros, De todo el amot· maestros, Por la mafümit la alondra., .Al medio <lia el jilguero, Las tórtola,s por la'!! t,1,rdes Y el ruiseñor al sol puesto. y con la alondra y las t6rtolas, El ruioeñor y el jilgnero; Canto yo á la. de los ojos Grnndes, grarules, negros, 1Hgtio3. La flor, la brisa, la espuma No es en i;.uma Es ,mma; brisa ni ffor; . La flor, la. espuma, la brisa, Todo 88 Zuida tn soul'isa y mi amor. Y todo el amor que Sikar Sabe ya tanto sabiendo J.e paga la de los ojos Grandes, grandes, negros, negros. CEOILIO NAVARRO. .......... :m Llanto y Ja Risa. I ¿Qué es el pícaro mundo? Le llaman geueralmente valle de lágrimas, y á fe qut' no falta razo?, porque elJas _son sin dur!a el patrimonio de la humamdad. Y ¡vayo. si hay 1ágrima:f:I en, la vida!-An.un– ciamos nuestra vemda a esta mans1-00, con lagrimas; nos <lesp~dimos_ de ?11~, oon lágrima,s, y de la pnm~ra a la ult1- mfi ostacion, cuantos motivos tenemos para derramarlas! pues como dice Zor• rilla: Se llora con el placer; Se llora con el pesar; Con los recuerdos de ayer, Y..•....•.... ,............• en 1o domas se equivocó el poeta. Pero sigamos con las lagriuias. Por cierto que si y\) hubiose gtl~rdado. toJas las_ que he veríido uo habrrn Lab1do necesidad dP apelar á, las lagu11ns de Hnttrocliirí pa– ra aumentar lat:i agniis del Rimac, y tal vez o~tuvieran ya:resueltos muchos pro• blemas de irrigacíon. Loa que no son de nuestro sexo, di• cen qne las mujeres teJJemos las I~gri– m1-1.s listas par?t cuando nos co~v~eue. Semejante opinion solo puede ex1stu- en esríritus de~gracüidos que no compren– deu la sensibilidad del cornzon de la muger, donde verdaderamente tiene su llrmlo el placer; tiene ~u. Uanto el dolor: Yo recuerdo que la primera vez que m.1 vadre me dijo udí@s,? e~ l~anto ahogo mis palabras, fielló mis lab10R. Ouando volví á verle, e:;trechada entre sus bra– zos, quise hablarle. y enmudecí; porq1!e tambieu lloraba. Pet·o cuando él partlo cnan tri(jte fué mi llanto, y cuando vol– vió qué lágrimas brn placenteras! . Pero co:110 no hemo!ól de tratar siem· pre de llauto, porque al ~11 y al oab~ to .. do cansa; pues oomo drne un refran: «En la vRriaoion estri. el gusto,, de vez eu ouaudo debemos dejar las lágrimas– pa1·a 1·eirnos. Por consiguiente vademos el tema y ocupemonos de la risa. II Por cual de las risas en.1pezarémos? Hay tantas clases de risaR, y cada una de ell,;s con tan diferente signific,wion, que para decidirnos por una, tP.ndremos que examinarlas toct1u1, aunque dB un modo ligero. La risa, segn11 8ea ~Ha, exµre~a tanto que muchas veces es un lengnaJe maa elocuente qne la mfrma palabra. Dice.u que »or la muohu ris~ se oouoo!J al necio, pero felices ~sas personas no saben siuo reir; para ellos todo es indiferente, con la misma risa r ben una impresion de c1olor ~ne una place1·; su necedad las hace d1obosas, en esto sin duda qne las personas fermns de necedad, les llevan una ven. taja inmensa á las qne siempre-llo~ Reir y reir constantemente, dé todo, para todo, revela tambien una alma. in– feliz; y que ni es-tima el placer, ni com. prende verdaderamente el suírimien~ III Que diremos de la risa estrepitosa, d esa risa que hace el efecto de un 8t.tj truendo, que se asemeja al redople 1 un tambor, y que deja en los oídos mucho tiempo nu sonido desngradab N ó, esa risn. denota una burla de mal tono, ó por lo menos roncha vnlgaridad. Tampoco soy partidaria de esa risa tiOÍ· te11ida, de esa que prorrumpe sin •'ljiú los lábios, de miedo segun dicen••,....... de que se arruga la cútis. ¡Pobre htttna• nidacl! ¡cuánt!ts restricoiones te intpon.e el e.mor propio! Ya llegRmos á. las mu tristes de foa risas, á la risa del dolor, porque como dice Florentino Sanz: Como su llanto el placer, Tiene su risa el dolor. Esa risa que, á falta de lá.grimns qué el dolor ha agotado, es nerviosa, convulsi• va es imposible presenciarla sin enfer• m~rse, pues se vé que es el últim? ex– tremo de snfrimiento, cuando sost1toye al 11 anto esa risa que es el colmo de le. desesperacio n. Como ustedes habrán podido conocer no soy partidaria de_ los ext~emoa: en. todo me gusta el te1:mmo medio, y par: ticularmente en la risa, pnes no estoi DI por la vulgaridad ni por Is. presunc1on. Declaro pues, que mi predilecta es la sonrisa. IY La son risa es un arma con la-qu~ 88 pnede jugar de diferente modo: hiere, mata ó da. la vida. ,_ Lo primero-ql1e hace un nmo en cuan• to tiene eouocimieuto, al acer~ari,ele/~ madre es sonreir, oon esa sonr1s~ ver ªi del'limente angelical, y esa sonrisa;; e prim•e.r sin toma de folicidad. que 10s itnpl'ime en el semblante d~l- h~ibr\; la. primera muei;tru, de carmo ª . ª q le dió el ser, La sonrisa tamb1enb el~ · te· ya en ur " Ou áutas cosas se oouv10r • . . ó · · ailus1on ó en desprecio y ya inspira un n . 0 , tas veces 00 uua esperanza. 1 uan 'd a' . b 1 ha oonten1 o U na s011risa ur ona 88 de • , oon una. un prfjsuntuoso! ¡<mantas t á un atre• desprecio se le ha puesto_ co o on una vido! y en cuántas ocasiones e ete un . l d d !zura se prom :;onnsa I ena e u. h hecho P •1,raisol Cuando nua personba a uDilo ' dera uena, alguna obra que oons1 la satisfaroion. sonrisa es la prne:ba de Ut' llaman Tam bien ha.y ru,as de esas q óora• diabolicas, .que dejan eutre;~' hieren 1 zon duro y atravezado, ~ ¡lle ba• i.,ortau oowo el füo de un P

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