Peregrinaciones de una paria
26 FLORA TRISTAN correspondencia con mis parientes del Perú, hacer mi vía.– je 1/ todo lo que sucedió después. · Después de una larga conversación con M. Chabrié •(ese era el nombre del capitán}, escribí a mi tío Pío una carta que puede atestiguar la nobleza de mis sentimien– tos y la lealtad de mi carácter, pero que me perdió; al re– velarle la irregularidad del matrimonio de mis padres., Pasaba como viuda en el hotel y mi hija estaba conmigo~ fué en esta situación en que me conoció el capitán Cha– brié. Se fué. Yo a mi vez dejé esa casa, poco después de haberlo encontrado, y desde entonces, no oí hablar más de él. No había en Burdeos, en febrero de 1833, sino tres navíos que partían para Valparaíso: eran el CARLOS ADOLFO, cuyo camarote no me convenía. el FLETES,,.: al que debí renunciar, porque el capitán no quiso tomar, en pago de mi pasaje una letra de cambio p~¡¡adera por mi tío, q LE MEXICAN o (El mexicano, hermoso b?rcol nuevo que todo el mundo ponderaba. Me había presen– tado como señorita a M . de Goyeneche y a toda su so– ciedad; es fácil imaginar el efecto que produjo sobre mi el nombre del capitán del MEXICANO, cuando mi pa-. riente me dijo que se llamaba Chabrié; era el mismo ca– pitán que en 1829 había encontrado en París en aquel hotel. . . Hice todo lo que pude a fin de evitar mi partida en el MEXICANO; pero temiendo que mi conducta fuera juzgada como extraordinaria en la ca$a de mi pariente., en la que M. Chabrié fué muy recomenaado por el capi– tán R.oux. quien desde hacía mucho tiempo mantenía re– laciones de. negocios con mi familia. no me atreví a ne- garme a visitar el barco. . Pasé dos días y dos noches en una perplejidad de la que no sabía cómo salir. No había visto a M. Chabrié siA no dos o tres veces, cuando comía . con él en la mesa de 'huéspedes; no me había hablado sino del Perú, y al es• ~ucharlo. no pensaba sino en una familia cu.110 abandono
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