Peregrinaciones de una paria
2« FLORA TRISTAN -General, ¿tendria usted la bondad de decirme s1 decididamente tendrá lugar la batalla? -Si, sefíortta, mafíana al amanecer, esto es positivo. Asombrada por el tono de su voz, le tuve lástima;i mientras hablaba con mi tlo, lo examinaba con atención:: todo en él revelaba un dolor moral llevado al más alto grado; su ser estaba .afectado 1ntegramente; sus ..mira• das salvajes, las venas de la frente tendidas como cuer• das. sus músculos crispados, sus facciones descompuestas, manifestaban claramente que. el desgraciado aturdido acababa de ser engañado de una manera indigna. Apenas podia sostenerse en la sllla; gruesas gotas de sudor le corrían a lo largo de las sienes; su voz tenia un timbre tan desgarrador que hacia sufrir el oirla; sus manos pa• recían triturar las riendas de su caballo; lo crel loco..•. El monje estaba sombrio, pero impasible; no pude sos– tener su mirada; me heló... No se detuvieron sino algu.. nos minutos; cuando se alejaron, me dijo mi tlo: -Pero, Florita, ese pobre general está enfermo; no podrá. nunca mandar mafiana. -Tio, la batalla está perdida. Ese hombre no está ·en su razón; sus miembros le niegan sus servicios; es preciso absolutamente reemplazarlo, de otra manera maiíana co– ronará todas sus necedades. Dejándome entonces arrastrar del impulso de mi al– ma. supliqué a mi tio ir a buscar al prefecto, al alcalde, a los jefes del ejéréito, hacerles contemplar la posición critica en la cual Nieto los babia puesto, inducirlos a reunirse en asamblea, a. fin de retirar a Nieto la direc– tlón y nombrar a otro general en lugar suyo. M1 tlo me contempló espantado y me •preguntó si a mi vez no me habla vuelto loca al proponerle que se com– prometiera con un acto de esta naturaleza. tY hombres semejantes quieren formar una república! ... Todavía ha• blábamos de este tema cuando llegó Althaus. -Florlta tiene razón, su deber. don Pio. es reunir aJ instante a los principales ciudadanos de la ciudad, para que esta misma 'tarde. le quiten el comando a Nieto. Que se nombre no importa a quién, a Morán, a Carrillo, a1
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