Peregrinaciones de una paria
10 FLORA TRISTAN barca. para dirigirse a Arequtpa. p838ndo el desierto implacable de aquella comarca. Bn Arequipa se derrumbaron los últimos soportes de ingenuidad IJ fe que aun sub:sistlan en au espirita. Aparte el e:spectáculo de la 11ida provinciana. que aparece en el texto que sigue. halló al tlo Pto egoísta. inflexible, a11aro. No obstante saber que era realmente hija de don Mariano. no obstante de que su rostro se parecía enormemente al de su progenitor. no obstante su arrojo g su de:sesperación. le discutieron. como dijimo& ya. su condición de hija legitúna, g. a título de no serlo. le negaron aus bienes. Bn última Instancia, Pio Tristán, el acaudalado, que no vacllaba en brindarle techo, le brindó una risible pensión de des mil trancos, como limosna más que como reintegro. Flora partió de Arequipa desolada. Otro romance habla apun• tado en su 11ida: con el coronel Escudero, compafl.ero cercanisimo de la Mariscala. do/fa Pancha Zubtaga de Gamarra. mujer del &e-. l!tdente Gamarra. Pero, no podla detener a su destino. Llegó a U– ma. a 11l11tr breves semanas en la pensión de una dama francesa, a la que describe con Impar gracia en au libro, g. luego de un re– corrido por ingenios g balnearloa ( por el ingenio de los Lavalle g por el balneario de Chorrillos) emprendió el regreso a Francia. &a en 1834. Tres afl.o., después aparectan sus "Peregrinations d'une Parta... De 1834 a 1844, en diez a/fos agitados. llenos de angustia, de persecución. de triunfo, de amdt, de odio, de crimen inclusive bajo el arrebato de Chazal, Flora Tristán consagra sus me/ores horas a difundir la idea de una unión obrera g de una reivindicación pre• miosa de la mujer, Su primer gesto, al 11olÍler a Franela, es lanzar un artículo ,o. bre la acogida que se debe a la mujer extranjera. Se arroja, día a dia, al flértigo de su propaganda. Vive iluminada por la prédica ao– cialtsta de Saint..Simon; de Fourrier g de O.Ven. al último de lo• cuales ha tratado. Vtctor Considerant la estima. La ogresa Jorge Sand la mira de reojo, con antipatía, porque la linda criolla -asl •~ ·ficen algunos~ le arrebataba admiradores con su belleza, su /U'" l!t:lllud II au ardoc mesiánico. No des.;a113a un día. Va de pueblo· ~
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