Peregrinaciones de una paria

8 FLORA TRie'!'~ co, durante la guerra contra Napoleón, y otra parte de &IU Ion~ ,e perdió en el naufragio del navlo "Minerva''. Pero, don Matiano no sintió quebranto por ello, y prosiguió su vida, desaprensivo 11 audaz como siempre. Flora era una pequeñuela, cuando la casa de su padre, en Pa,, rfs, era frecuentada por numerosos sudamericanos, especialmente por Simón Bolívar, el futuro libertador, a quien ella nombra en uno de sus libros, "le petit Bolívar", evocando los arrebatos y la, depresiones súbitas que azotaban aquel carácter señero. Tenía cinco años Flora, cuandd murió. su padre, sin dejarle., de inmediato, bienes. Tampoco, muchos principios educativos. -En cambio, un violento germen romántico por la libertad de los hom,. hres. Teresa trabajó duramente para mantener a Flora y a su hijo varón. Siempre, esperando un auxilio del Perú, que no llegaba nunca. A los quince, Flora era una mujer de belleza sÍllgular. Loa. retratos la presentan dueña de un aire altivo, de u.nos ojos enot• mes, negros y penetrantes, que iu,stiflcan la frase de Jules Janin; poco de~pués de ' la muerte de nuestra protagdnista: "Se sentía infeli~ por no ser reina en algún lugar, ya que no reina de todas partes.. ~ , La calle de Fouarre, barrio de prostitutas y pillos, vió desli◄ zarse los días de esa juventud espléndida y atormentada. Flora tuvo que trabajar para socorrer su casa. Su jefe, André Chazal, joven grabador, se enamoró de ella, y se casardn, sin amor, según diría ella e.n muchas oportunidades. Al casarse en 1821, Flora tenía die• ciocho años. El matrimonio fué una verdadera vla crucis para los dos. Cha,. za/, profundamente enamorado de su mujer, la persiguió con tena• cidad ilimitada aunque ella le rehuía francamente. Flora le dió dos hijos, un varón g una hembra. Esta última, Aline, sería, andando el tiempo la madre de Paul Gauguin. Durante años la lu,ha e.,¡tre los dos cónyuges llegó a extremos lamentables. Chazal acechaba a su mujer; ella se empleó como ins• tifutriz g pasó a Inglaterra. Episodios llenos de amargura, depri• mentes. Ellos fueron cimentando en el alma sensibilísima de Flora sentimientos de disgusto, de protesta, de ira. Años de persecución, Los hijos también sufrlan directamente las consecuencias de lu

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