131 Nuevas voces literarias Parca y ominosa Siglo sobre siglo, Andrómeda, ya nada está vedado para tu sierpe y tu prosapia, un avispero de luengas tragedias parecen promontorios de cenizas. Dónde estás aún imagen, que evanescente te despuntas al confín de este infierno, y los espacios son siderales, y cercanos están para romper de quebradas experiencias, la inocultable libertad de tu pensamiento. En dónde estaría si no estuvieras tú, llamando y gritando al borde del mercado, escanciando el torpe vino, libando el entrecejo y la apariencia, como el hilo que desmotivara esa esencia que aún somos, que seremos. Ahora me basta tener memoria de la historia, que parca y ominosa crece, crece, hasta dejarme enano de intrépida amnesia. Déjame tocar ahora la tortura de la mirada fija, ese pozo fraudulento, que como un loto explosiona ahora, y tremante parece inundar todo de silencio y malestar. No pedí llegar aquí, el cuerpo ya duele de tanta miseria, se extiende la sombra y el templo inunda toda la ciudad, llega la noche,
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