El anciano miró fijamente a los niños congregados a su alrededor y comenzó con solemnidad: Muchas lunas antes de que los barbudos soldados europeos se atrevieran a internarse en la Amazonía, casi siempre en viajes y travesías sin retorno, muchísimo antes que el capitán Pedro de Ursúa y Lope de Aguirre se hundieran en los bosques amazónicos en pos de la quimera de “El Dorado”, muchos imperios, señoríos y civilizaciones nacieron, prosperaron y, luego, desaparecieron tragados por el bosque y el tiempo en la inmensa Amazonía. Uno de estos señoríos, tributario de un imperio que abarcaba buena parte de la cuenca del río Amazonas, prosperó a lo largo y ancho del medio y bajo Huallaga. Su sede era Chazuta, donde residía con todo su poder y fastuosidad el señor de Chazuta, quien tenía una hermosa y única hija bautizada como Tunumba. A la vez, el señor de Chazuta tenía un hermano, conocido como el señor del Mayo, porque había empezado a guerrear con los habitantes del río Mayo a los cuales estaba en trance de someter. El amor de Tunumy Tunumba
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