Narraciones de la Amazonía

El narrador miró a los niños, sorprendidos, los calmó y dijo: Las aves en el bosque amazónico han sido bautizadas por el pueblo por la forma de su canto. Sus nombres son onomatopéyicos. El pájaro victordíaz se llama así porque en su canto dice: “victordíaz, victordíaz, victordíaz”. El huancahui, que come serpientes, se llama así porque cuando canta dice: “huancahuiii, huancahuiii”. El ayaymaman, al cantar, dice su nombre: “ayaymaman, ayaymaman”. Los pájaros y todas las aves conocen el secreto de la naturaleza y son anunciadores de buenas y malas nuevas para el hombre del bosque. La garza rosada, para los sharanahuas, anuncia el verano y el retorno de un ser querido. El huancahui, cuando canta, está anunciando alguna mala noticia para el que lo escucha. Puede ser un accidente o la muerte de un familiar o de un amigo muy querido. El picaflor es un buen y mal mensajero entre los aguaruna-huambisas. Si vuela con alegría, como bailando y danzando suspendido en el aire, significa buena y abundante cacería. Si pasa como una flecha, huyendo vertiginosamente del peligro, algo malo va a pasar. El martín pescador, conocido también en la Amazonía como catalán, avisa a los ribereños y pescadores si la creciente del río, en el invierno, será alta o baja. Cuando la creciente se anuncia alta y habrá inundación, el catalán traslada su casa de la parte baja a la parte alta del acantilado y el barranco. Es una señal infalible que los ribereños esperan para tomar sus previsiones. Para los shipibo-conibo-shetebos, el martín pescador es un tótem, un dios protector. Ellos han Los ayaymaman buscan a su madre en el bosque

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