Narraciones de la Amazonía

AMAZONÍA MÁGICA EI viejo Oroma, el más viejo de los ancianos del pueblo de Terrabona, tenía fama de ser el mejor narrador de historias de los pueblos aledaños al río Amazonas. Decían que, en cierta ocasión, durante las celebraciones de las fiestas de San Juan, en Tapira, un pueblo vecino a Terrabona, había permanecido contando historias durante tres días con sus noches, sin dormir, comiendo juanes de arroz con gallina envueltos en hojas de bijao cuando tenía hambre y tomando chicha de maíz cuando tenía sed. “¿De dónde saca tantas historias, relatos y cuentos el viejo Oroma?”, se preguntaba la gente, asombrada, sobre todo porque Oroma nunca repetía los mismos cuentos. La gente que se hacía esta pregunta intentaba responderse diciendo: “Oroma, cuando era joven, viajó por toda la Amazonía y en esos viajes recogió sus historias”, “Inventa sus cuentos porque tiene mucha imaginación”, “Lee libros, y allí, en esos libros, conoce las historias que después nos cuenta”, “Ha viajado por el mundo y, en las grandes ciudades y con otras gentes, aprendió las historias”, “Es un brujo y cada cierta época del año se interna solo en el bosque virgen, y allí escucha las historias de la madre naturaleza”. Todo esto y mucho más decían las gentes tratando de explicar la sabiduría narrativa del viejo Oroma. Y desde Terrabona, Tapira y otros pueblos llegaban las gentes para escucharle contar historias en la fiesta de San Juan, en la Semana Santa, en la Navidad, durante las velaciones de los Santos, en los velorios cuando moría alguien del pueblo y en las noches de luna llena cuando hacía mucho calor.

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