143 A inicios de 1918, después de la conquista de las ocho horas de trabajo, hubo un desabastecimiento y encarecimiento de alimentos. Algunos factores como la preferencia de sembrar caña y algodón para la exportación y la especulación de precios de los alimentos en los mercados, provocaron una serie de mítines y marchas. El 22 de mayo de 1919, se realizó en Lima una asamblea de mujeres que reunió a obreras e intelectuales, con el objetivo de apoyar el reclamo de las clases populares. La amistad de Miguelina con Delfín Lévano y Leopoldo Urmachea, importantes líderes anarquistas, le permitió asumir cierta dirección en el movimiento sindical. Por lo cual fue elegida presidenta del Comité Femenino Pro-Abaratamiento de las Subsistencias (CFPAS) y se convocó el 25 de mayo a una marcha de mujeres cuyo punto de concentración fue el Parque Neptuno (que actualmente se ubica en el Parque de la Exposición). Posteriormente a las manifestaciones de 1919, Miguelina siguió participando activamente en el movimiento sindicalista, y asumió la defensa jurídica de los obreros encarcelados durante el Gobierno de Augusto B. Leguía. A inicios de 1921, se creó la Universidad Popular Manuel González Prada, por iniciativa de Víctor Raúl Haya de la Torre, cuyas lecciones estuvieron dirigidas mayormente a la clase obrera porque no tenían acceso a una educación superior. Asimismo, Miguelina dictó una conferencia en la cual criticó a las organizaciones sindicales por pensar que la mujer no debe tener parte activa en la reivindicación de la humanidad. Más adelante, en junio de 1927, se intensificaron las detenciones y deportaciones de políticos y dirigentes sindicales porque estos se oponían a las medidas del Gobierno de Leguía, quien incorporó el capitalismo norteamericano en la economía peruana. En uno de los procesos de detenciones, Miguelina fue capturada y trasladada a la cárcel de mujeres Santo Tomás.
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