Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

18 ,, prevenu la plus grande partie , si on avoit. adininis• ·e ,, tré él propos . la sa_igneé, l' em'ltique, l' opium ou le quni• ,, quina. '' Tom, 5. 0 lllemoir par J. Cus3a11. No imitemos pues á estos nuevos médicos, ni perd:i. , mo3 La oca:,ioll de auxiliar á la natur.dcz1 con fo:3 reme~ dios que el arte subministr.\. " Utamur nostra artt> dum ,, ocasio sege ofert, ne no3lra espe·~Lltio et ·inactiva symp• . ,, tom:iturn contemptatio aegrum pcricu1o exponat. D:sert. Mompelicns. ann. [780. á S'amuel fVyss. . ( l '2.) Ei celebre B:1rthez que a la.; veces obscurecía eu merito con el inmoderado emp~ño de recomendarlo, en nna M~motia sobre lo3 colicos ili.icos publicada por la So– ~iedad rné.lica de París , dice que , " la fiebre biliosa. con– ;, servando su caractet· propio , puede hacerse funesta por , .,, la complicacion sintom1.tica de una afeccion espasmodi• ,, ca en las visceras precordiales ; y que ni Stoll, ni otro· ,, algun médico habia conocido esto antes <le él. " Mas si yo no me eng,1fi0 , entendió dicha complicacion el gran Ma. ximiliano, y la emeno á sus diicipulos eti el status ner– 'Q.osus de sus aforismos soke fiebr-es : y no solo Stoll, si!9 no tambien Q 1 e~nai en varios lugares de su tratado de fie. l?re3 1 , espedalmente en el capitulo 5. 0 de la 2. ~ Sesion pág;ina'3 36.Q, y 370 ; Boher,ive y Vansuwiete[1 en el par•· rafo 634; y no dudo que casi todo8 los médicos <lesde Hyp• pocrates, aunque no se expre~msen coH la voz de e3pasmo, como lo hacen los autores · citados , sino con la de anxie• dad ., opresion , angustia &c. conocieron y enseña1·on que este sintorna peligroso en las fiebres biliosas provania de la ~n·itacion propagada á los precordios. (13.) 7,El alcanfor es refrig~rante y sedativo, 6 an• tispasmodico y estimulante ? Hace .uo siglo que s.e dis– cute esta question entre los sabios médicos de Europa, y aun esta por resolverse. Lo que puedo decir con respec– to á su uso interno en las calenturas es , 4ue mi experien• cia está. de acuerdo con la de todos los prácticos que lo r~comiendan en las fiebres putridas y malign·as , 6 para di. s1par los e~pasmos que sobre-vienen en ellas , e para exci– tar las fuerzas vitales , cuyo abatimiento constituye su gr~ vedad y malicia. Su incontext.able eficacia en este genero de ~ebres debe inspirar la mayor desconfianza de el en las ang10-teuicas ó inflamatorias , y eA todas la~ enfermedades 9ue con.sis-ten en ,m exceso de tono , 6 de excitaci~11 '1t> laa .. t )

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