Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

31 que ya era naturalmente imposjble volverá do~ minarle, fluctuaba el corazon de todos e!1tre el temor y la e~perauza. · Cuanto influyan la tristeza por el mal que se sufre , y el ·temor por el que se espera, para producir to<lo género <le enfermedades graves y malignas, y aun la misma muerte, es cosa tan sabida, que reputo por · inútil el probarla. Así es, que aun despue_s de afianzada nues– tra independencia desoló por algun tiempo la negr:-1 tristeza á las familías indigentes y sobre– saltadas. Mi caro socio el doctor Paredes y yo presenciamos la infausta muerte de una joven que enfermó de fiebre pútrido-espasmódica oca- 5ionada por la prision de su marido. Salió este de la captura cuando su consorte estaba fuera tle sí coi1 mucho delirio : se tuvo Ja precaucion de annncial'le primero la libertad de su esposo, y poco des pues se Je acercó él mismo ha blán– dola con la ternura que Je inspiraba su coraz~n afectuoso y dolorido. Ella abrió los ojos, con– testóle, y pareció alegrarse con su vista; mas al momento cayó en deliquio, y bañado su cuer– po en un sudor helado, murió entre los brazo~ del caro objeto que hacia sus delicias. Q·uae prius ins~gnifulgebat fronte puella, Nunc vultu tremebitnda refert exangue cadaver~ Hos parit ~ffectus terror. sic ipsct la~ascit . 1 Vita metu, et laesae tit1,bant penetralia 1nentis1 ~ Geofroy. - - . ...

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