Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821

26 )orido·. Se le puso un vegigatorio en esfa parte; y calmaron un poco -los dolores. El dia onceno fiié atacada <le terribles convuls1onee, y se pri• vó enteramente de sentido. Al IDQmeuto alkali volatil á las narices, lavativas estimulantee, y vegigatorios á las . pantorrillas. Volvió en su razon, pero sin habla, y faltó enteramente la diarrea. OrdenB ocho granos de tartrite anti.. moni aJo <le potaza bien dilatado en agua por bebida ordin~ria: tomóia en dos <lias sin que le excitase vómito ni evacuacion veutral. Pa– sados estos cayó la eHferma en suma postra– cion ha~ta quedar fria, sin pulsos , habla ni movimiento muscular, y con uu hipo iucesante, En este calamitoso estado resolvi qne tomase la quina con ruibarbo, y que le echasen la-. vativas bien saturadas de quina. Volvió la diar– rea, pero no .percibí el menor alivio en quince días. Despues de estos se desprendió entera– mente de la lengua la felpa negra y gruesa que la cubria; habieQtlo .evacuad6-ant.es muchos es– cretos feti<lísimos. No pude ya · dudar de su mejoria , confirmándomela mas la igualdad y · elevacion del pulso._ la cesacion del hipo, y el restablecimiento de las fuerzas musculares. Sin embargo no recobraba el habla, ni tomaba otro alimento que algunos sorbo~ de chocolate, ma– nifestan~o suma indiferencia para su vida , al .mrn~o tiempo que oía muy bien cuanto yo ]a ~ecia, pues esta~an despejados todos sus sen– tidos. Esto me hizo recelar que tuviese al– gun. derrame en_ el cerebro , ó que á lo menosi hubiese este caido en gran colapsus. Hice por !anto_que se le aplicase un grande vegigatori(!

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