Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821
jJ calór, ni de fre cuenc ia en el pulso; pero su~N ilnp'otenda para to.do movimiento, eón pesade·z y can5ancio. - Ob servé la do·s diás en est'e esta.– do~ y sanó desde el tercero, sin mas auxilio qu'e! d:o·s li ~ras de tintura de quina y una onza dé sü polvo. . En las interm:iterítés ordinarias con infartó gástrico, ordenaba ún vomitivo despues de ufiit ligera dilucion; prefiriendo la hipecacuana al tartrite antirnoniado de potaza en fos tem~ perameritos muy semoibles é irritables. Si el in– farto era intestinal, cedia prontamente dando el sulfate de magnesia , ú otro purgante sua– ve. P6r último ordenaba la quina sin abar.ido– na1· la cu·racion á la naturaleza, ·como lo hacen muchos médicos modernos d.e Eur.opa que se denominan es pectan tes. ( l 1) No era t.an segu– ro el trataR)ier)to de las ~ebres bilio sas co11ti– nuas, especialrnel)t~ ~ua,ndo degen~_rapa~) en pú~_r.i das o malignas. . · ~\1é muy fáciJ observar la fiebre gastrica biliosa ~imple, porque la padecieron muchos. En unos principiaba despt.ies de alguna ligera indisposicion de estómago y laxitud de cuerpo, y en ·otros sin afeccion precurepra. En }os ma~) con náusea, vómito y evact;iacion ventral de bilis amarilla, ansiedad y oprei:;Í~n en los pre- . cordios, sin dolor notabl~ nj elevacion en el vientre; y en algunos sin ~.st9s síntoma~ mo– lestos . La lengua era. blanca ó manchada de un tinte amarillo , tenj~n sed y manifestaban mucho hastío al mant~Qirniento animal. Un do– lor gravativo de cabeaa fué el síntoma casi' inseparable de esta fiebre, -el cual creciá cuan~·
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