Memoria sobre las enfermedades epidemicas que se padecieron en Lima el año de 1821
[ 1 11 ll ~ ·14 iristantaneo y seguro , como la nieve -tomad-a interiormente. Asombra ver la p_rontitud con que el vorriito se suspende , las evacuaciones 5e minoran,- el'hi po de~mparece, y el pulso se levanta y arregla. Y sin mas q,ue este auxilio y el de nuestras mazamorras sub-ácidas por _todo alimento, recobr~n sn vitaliclad y fuerzas fos que pocas horas antes parecian. una viva y horrorosa ímágen de la m.uerte. Pero hay otra especie de colera morbo que puede Uámarsc es~oradico, porque acome– t'e en todo tiempo del año, el cual no depende del influjo atmosféricQ, sino Qnicamente del de– rsorden en los alimentos. En este no son por lo comun los vómitos tan violentos, ni se des– carga el vientr-~ con proBt¡tu<l de los mat~riales escrementícios, ni los enfermos sienten tanto ~rdor en el estómago, aunque· esten müy se~ diento,s por l~ gran pérdida 4c los jugos na~ :Surales. · Conviene en esta especie ser muy circµns– pecto en el uso del hielo, y mucho ma~ al prin– ~i pio de la enferrnedad. He sido testigo a)gu. nas veces del funesto resultado de la nieve por haberla ordenado los médicos en este car.o, para· cortar segun dicen )a lipiria, cuando solo cle– bian ayudar á la naturaleza pa,ra la espulsion de todas las materias ind i~esta& y pútridas, ha~– ciendo beber al enfermo agua tibia en abun– danc~a, y si est a no b astase ür<lenando los vo• mitivos mas ó mea.os suaves , segun la edad, sexo, temperamento, fuerzas y sern;ibilidad del paciente. Espurgad(;) , el vientre de todas sus Jt-opurezas, medio grane de opio tomado coq
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