Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

- 10 - es insuficiente para las necesidades del servicio.· Fácil se– rá que el Gobierno atien<la á esta necesidad. Junto con un donativo de libros, la señora J. Bezanilla viuda de Llerena obsequió un pequeño estante de cedrú, qu e hoy forma parte del mobiliario de la Dirección. JiFehivo :aaeional. En el curso <le] año se terU1ÍnÓ de volverá coloca r en lt\, estantes los legajos que permanecían fuera de ellos. El tra – bajo de selección ha continuado dando p'.)r resultado dos volúmenes de interesantes manuscritos. Convendría emprender, por ahora, en ec;te Archivo un trabajo de clasificación preliminar y sumaria, con lo cual se le pondría en condición de prestar algunos servicios ir'.– mediatos al público, y se propagaría la extensa labor que requerirá su arreglo definitivo, según la' resolución t]UC adopten á este respecto el Congreso y el Gobierno. Dos días antes de que me encargara de la Dirección había terminado el señor Palma de hacer al Honorablf Concejo Provincial de Lima, la entrega ordenada por re– solución suprema, de la Galería de Pinturas, que existía anexa á esta Biblioteca. Posteriormente elevé á ese Des– pacho la razón pormenorizada de los cuadros y objetos entregados, y el recibo del Comisionado de dicho Conce– jo. También he elevado dos oficios y un informe sobre la condición en que, desde esa entrega, ha quedado en esta Biblioteca el Conservador que servía esa dependencia.

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