Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

LAMADo, hace ocho meses, por la benevolencia del Jefe de la Nación al desempeño de un cargo harto . hemorífi.co pa– ra un yá viejo tributario de las letras, si bien acaso supe– rior á mis fuerzas, ilustración y merecimiento, cúmpleme presentar rápida y compendiosa reseña de lo realizado en' tan breve espacio de tiempo. Al hacerlo, cábeme la gratí– sima satisfacción, á la vez que la singular fortuna, de ver u 1jdo mi modesto nombre á la primera obra tangible que, despues de lP.rgos años de cruentas desventuras, nos reconquista la merecida fama _l ue, entre los pu&blos cultos, alcanzaron siempre el saber y el ingenio de los compatriotas de Olavide, Peralta y Felipe Pa1·do. Sin el perseverante empeño del Presidente de la República qu~, á, breves días de firmado el pacto preliminar de paz, -decretó la resurrec– ción de esta Biblioteca, tal véz hoy, en el primer aniversario que solem– nizamos libres de la humillante presión del:extrangero, no tendríamos también la complacencia de celebrar una fiesta que sintetiza el graqo , de civilización y adelanto científico y literario de~país. Pasarán las pa– siones del presente, horas vendrán de serena reflexión y de imparcial justicia, y entonces se apreciará en toda su magnitud é importancia la entusiasta y patriótica iniciat1va del Gobierno. Si he tenido ó no la buena suerte de interpretar con éxito los propósitos de la Administra– CH)"", decídalo el criterio nacional, en vista de las sóbrias apuntaciónes ~ue paso á consignar,

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