Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884

con toda mi btíena voluntad, no habrla podido cumplimentar, si en la Bi– blioteca no hubiera existido abundante venero de investigación y de com– probatoria consu Ita. Las comisiones de las Cámaras L'egislativas y las Codificadoras y Comerciales, encuentran consta¡¡temente en la Biblioteca un auxiliar po– deroso. Altas personalidades de la Magistratu_ra y Foro Nacional buscan también, en el establecimiento de mi cargo, antecedentes para la decisi·ón acertada de graví5imas cuestiones; y los alumnos universitarios hallan para el desarrollo de sus respectivas tesis, variado caudal de doctrina, en los libros que, sin la menor restricción, ci,¡ido de que les sean franqueados. Al Gobierno, Congreso, Municipio, á tl:)dos, en fin, interesa propen- der al engrandecimiúito de institución que tan útiles se-rvicios presta. · Señor Ministro: Seis años de perseverante labor me permiten, al pa:sar hoy á US. la Memoria bienal de 1888 á 1890, terminar ésta afirmando que la fübliote– ca de mi cargo ha salido del estado embrionario, y ql,le se encuentra en condiciones de seguir próspera marcha. Y diría que está definitivamente vigorizada, si la faena bibliotecaria fuera de ~quellas que admiten término y en las que se puede aspirará lo perfecto. , Los que tuvieron ocasión de visitar la antigua Biblioteca, que en hora infausta destruyera la invasión chilena, reeo1·datán que ella no era sino un hacinamiento de libros, colocados sin concierto é invadidos ror la destructora polilla. No rebajo, al escribirlo, el mérito de m1S dignos e ilus– trados antecesores que, muy competentes en bibliografía, acaso desmaya– ron en constancia para obviar obstáculos, ó no encontraron la protecci.ón social y- administrativa que, lo declaro concienzudamente, no h a sido esca– sa para mí. Sin ella, toda mi buena voluntad y entusiasmo no habrían dado fructuosa cosecha. \ La comparación entre la Biblioteca destruida y la que me ha cabjdo en suerte organizar, se establece por sí sola, sin que me incumba decir de parte de cual está la ventaja. RICARDO PALMA. Lima, Julio r 2 de I 890.

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