Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
-9- XI ENCUADERNACIONES Al ocuparme del salón AMÉRICA he apuntado que de los cien soles de subvención mensual con que el H. Concejo atiende á la Biblioteca, casi el total se ha empleado en la encuadernación de li– bros americanos y colecciones de periódicos. Las obras que, por correo, llegan constantemente de las repúblicas amigas, vienen siem– pre á la rústica; y en tal estado no es conveniente m económico que pasen ámanos de lo~ lectores. Obvia es la razón que me asiste para no proporcionar al público sino libros empastados. A¡:iesar de que se han empleado, el alumbre, el petroleo, la nap– talina, el mírbano y otros anticépticos, la polilla continuaba su obra de destrucción en los libros con forro de pergamino más ó menos centenario. La única salvación para esos volúmenes estaba en el cambio de la encuadernación, y en solo el rnlón EUROPA excedían de 10,000 los tomos en peligro. Visitando un día la Biblioteca los ex-ministros de Justicia Dr. D. Manuel Tovar y de Hacienda D. Pedro Correa y Santiago, re– solvieron que se emplease la suma de mil doseientos soles en la en– cuadernación de los 2,000 volúmenes, en folio, que yo conceptuara ma~ importantes. Con tan necesaria como oportuna disposir::ión que– dó casi concluida la encuadernación de la estantería baja del salón EUROPA. Por lo mismo que la Biblioteca de Lima nada tiene que envidiar á ninguna de las de la América latina, exceptuando las del Janeyro y México, en riqueza de incunables, elzevires, delphínicos y libros cur)osos por la rareza de ellos ó la nitidez y lujo de las ediciones, estimo que el primordial deber de un bibliotecario es cuidar de la perfecta conservación de esas joyas bibliográficas. Ante todo, con– servar lo que poseemos. Tal ha sido mi perseverante empeño, y á él responde mi tenacidad en buscar recursos para atender á las en– cuadernaciones del salón EUROPA. XII LEGADO SEVILLA Debidamente autorizado por el Ministerio, pues la Caja Fiscal no podía acudir á satisfacer partida no votada en el presupuesto general, gestioné ante los señores doctores don Antonio Arenas, don Juan E. Guzmán, don Modesto y don Enrique Basadre y coronel don Augusto Barrenechea, que componen la Junta testamentaria del finado señor Sevilla, el pago del legado de 6,000 soles con que este filantrópico caballero quiso favorecerá la Biblioteca. Quiero y debo consignar, haciendo justicia _á la ilustración y patriotismo de
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