Memoria que presenta el director de la nueva Biblioteca Nacional en el acto solemne de su inauguración el 28 de julio de 1884
-4- to de un edificio que glorificara, digna y perpétuamente, el ideal grandioso del inmortal estadista. También debe pesar en los gerentes de la Administra– ción pública la consideración de que la Biblioteca Nacional es, en todo país, el establecimiento que de preferencia visitan los viajeros que blasonan de cultos, para formar concepto de los grados de adelanto y civilización de un pu~blo; y no se– rá, ciertamente, muy satisfactorio para el Perú el que les ins– pire una Biblioteca en la que, no obstante mi notoria consa– gración y esfuerzos de ventiseis años, la deficencia de espacio la mantiene en condición casi embrionaria. Con motivo de mi última y reciente gestión se ha enco– mendado, en mayo del presente año, al arquitecto é ingenie– ro señor Basurco el estudio de un terreno de propiedad del Estado que, á su juicio, sea apropiado para el objeto. Ojalá que, en esta vez, alcance mi gestión resultado satisfactorio! Cúmpleme ahora consignar los datos relacionados con el mo\'imiento anual de la Institución. Salón "€uropan En los dos compartimentos de esta valiosa sala solo hay capacidad para colocar veinte mil volúmenes en sus anaque– les. Todo lo excedente se va poniendo en segunda fila, in– visible para el público. Del balance y recuento de libros en este salón, practi– cado durante los días r 6, I 7 y r 8, del actual, resultan las si– guientes cifras: Religión. Historia. Filosofía. Literatura. Jurisprudencia. Yolúmenee 2,762 3,62 I I,II8 5,190 2.017
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